Iniciativa para la Difusión de la Gestión y Tecnología de la Información en Salud
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El proceso regional promovido por OPS se inició en 1990 cuando suscribió, con la Federación Latinoamericana de Hospitales (FLH), un acuerdo de recíproca cooperación. Su objetivo general, fue el desarrollo de programas de mejoramiento de la calidad en los países de la Región, pero en particular, decidieron encomendar a un grupo de trabajo de la Argentina, el estudio y elaboración de un Manual de Acreditación, adecuado a la realidad latinoamericana.

Este trabajo fue llevado a cabo exitosamente por un grupo de expertos en Auditoría Médica, asesorados por diversas sociedades científicas. El borrador de trabajo, fue discutido por 22 países, en una reunión de mayo de 1991 en Washington D.C., quienes aprobaron el documento con algunas modificaciones de forma. La versión final (OPS-FLH, 1992) fue traducida a 4 idiomas y se recomendó su aplicación en todos los países de la Región. En diciembre de ese mismo año, se concibió un plan de trabajo, destinado a promover la iniciación de Programas de Acreditación, mediante reuniones subregionales de líderes sectoriales. Para OPS, en tanto organismo intergubernamental, el acuerdo con FLH significaba una apertura hacia instituciones no gubernamentales. Dado que una parte importante del desempeño del Sector Salud, depende de iniciativas privadas y de la Seguridad Social, los esfuerzos estaban orientados a atraer el interés de otros líderes sectoriales.  

Como consecuencia de ese plan de trabajo, entre 1992 y 1995, se llevaron a cabo 5 reuniones: a) subregión del Caribe anglo-parlante; b) subregión Andina; c) subregión de Centro-América, México y el Caribe hispano-parlante; d) subregión del Conosur y, e) una Conferencia Latinoamericana, en octubre de 1995. Sin embargo, no todos los países desarrollaron sus propios programas, adaptando el instrumento previamente aprobado por consenso, ya que fue necesario recurrir también, al consenso de los referentes sectoriales de cada país. Algunos países adaptaron el modelo del Manual de la OPS, como Bolivia, Perú, Cuba, Guatemala y República Dominicana. Otros países, adoptaron modelos inspirados en el Manual de la JCAHO, como Venezuela y Trinidad-Tobago (Novaes, 1993).

México fue pionero, entre los países latinoamericanos, en el impulso de la corriente de calidad y en el desarrollo de estándares de Acreditación, a través de su Instituto Nacional de Salud Pública. Naturalmente, por pertenecer a Norteamérica e integrar el NAFTA, optó por enfoques metodológicos más compatibles con los de sus vecinos regionales. Desde 2000, la Secretaría de Salud inició la “Cruzada Nacional por la Calidad de los Servicios de Salud”, ya que la calidad de los servicios constituyó uno de los dos ejes de la política sanitaria nacional, junto con la extensión de la cobertura asistencial a toda la población, por medio de un seguro público denominado Sistema de Protección Social en Salud. La Cruzadapromovió actividades de mejoramiento de los servicios, a través de funcionarios responsables en todos los Estados y de la movilización de organizaciones comunitarias. Como incentivo, se asignan premios a los mejores resultados alcanzados con las iniciativas locales (Ruelas-Poblano, 2005).

Un caso que podría tener una significación emblemática, por su ordenamiento legislativo y gradualismo, es el de Colombia. En 1993, mediante la Ley 100, se creó el Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), a través del cual se inicia una serie de profundas reformas integrales del Sistema. La nueva organización tiene dos actores principales: las Entidades Promotoras de Salud (EPS) -comparables a quienes gestionan contratos de riesgo- y las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). En 2000 se llamó a una licitación con financiamiento del Banco Mundial, para proveer un sistema integral de calidad. Esta licitación fue adjudicada a un consorcio integrado por la consultora mexicana Qualimed S.A., el CCHSA de Canadá y el Centro de Gestión Hospitalaria (CGH) de Colombia.

Como consecuencia del trabajo aportado por el consorcio mencionado, en 2002, mediante el Decreto 2309 se estableció el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención de Salud (SOGCAS), que comprende 4 escalones de implementación sucesiva: a) un Sistema Único de Habilitación; b) un Programa de Auditoría para mejorar la Calidad de Atención de Salud; c) un Sistema Único de Acreditación, y d) un Sistema de Información para la Calidad. La ejecución del Sistema Único de Acreditación fue encomendada a una organización no gubernamental, que representa a ISO y que se ocupa de normas técnicas de calidad para producción y servicios: el Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (ICONTEC). Dentro de ICONTEC fue creado un departamento especial para el área de Atención de Salud.

Por último debe mencionarse a Brasil. Hacia 1997, JCI -la subsidiaria de JCAHO para asesorías internacionales- estableció un acuerdo con instituciones de Río de Janeiro, a efectos de emplear los estándares y la asesoría de JCI para desarrollar un programa de Acreditación. A partir de esta alianza se formó el Consorcio Brasileiro de Acreditaçâo (CBA). El CBA continua funcionando en forma independiente, pero el alcance de sus evaluaciones es limitado, por el costo que implica la participación JCI (Malik, 2005). Simultáneamente, en base a gestiones realizadas desde el Ministerio de Salud, se logró una amplia confluencia de organizaciones de prestadores y financiadores, públicos y privados, con el apoyo formal del propio Ministerio, a efectos de constituir una ONG que tuviera la función de definir los estándares de calidad y regular la metodología de evaluación. De este modo se creó la Organizaçâo Nacional de Acreditaçâo (ONA). Los estándares iniciales se basaron en el Manual de OPS (Ferreira B., 2000); luego paulatinamente se fueron modificando y se agregaron nuevos manuales para Laboratorios, Hemoterapia y Diálisis Crónica.
Actualmente, las evaluaciones son ejecutadas por unas 8 entidades acreditadoras, que adhieren a la ONA y prestan sus servicios principalmente en los Estados del sur de Brasil, excepto Río de Janeiro, ya que el CBA no adhiere a la ONA. La paralela creación de la Agência Nacional de Vigilância Sanitária (ANVISA), que se ocupa de todas las actividades relacionadas con la fiscalización de recursos de salud, incluyendo la Habilitación y la Bromatología, contribuyó a fortalecer el papel de la ONA, ya que incrementó la presencia de los mecanismos de vigilancia y mejoramiento de la calidad.

Como puede verse, a través de esta breve y parcial descripción, los factores que intervinieron para que cada país decidiera la configuración de su Programa de Acreditación, fueron variados. No sólo dependieron de ciertas variables del Sector Salud, sino también de condicionantes ajenos al Sector. El primer ejemplo, EE.UU. y Canadá, que iniciaron el programa en forma conjunta, a pesar de las notorias diferencias entre sus respectivos Sistemas de Salud, lo implementaron luego por separado, adaptando su aplicación a las características de sus organizaciones sanitarias.

 
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